ORO Y PLATA INTERNACIONAL S.A.
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Se desata una nueva
fiebre del oro en el
Oeste de EEUU
18/09/10. Cuando la empresa de construcción de John Brewer se vino abajo
junto con la economía de Estados Unidos, este empresario trató de
reemplazar sus ingresos perdidos buscando oro en los ríos de los valles del
centro de Idaho hasta los bosques de Alaska.
Equipado con un detector de metales, un cernidor de oro y un canelón que
separa el oro de residuos como arena y gravilla- este hombre de Montana
representa la nueva cara de una búsqueda que hace más de siglo y medio
abrió el camino para el asentamiento en la frontera oeste.
El mal estado de la economía y el precio récord del oro han renovado el
interés en la búsqueda de este preciado metal en el oeste de los EEUU,
donde las tierras públicas son ricas en depósitos de minerales y las
operaciones a pequeña escala están casi libres de la regulación
gubernamental.
Lo que Brewer tiene en común con los buscadores del siglo XIX es una
pasión por el oro únicamente igualada en intensidad por el instinto de
mantener en secreto su ubicación y volumen. “Preguntarle a un minero
dónde encontró oro es como preguntarle a un pescador sobre su sitio
secreto. Ni bien se lo dices a alguien, aparecerá una multitud, y eso sería
contraproducente”, explicó Brewer. “No reemplaza un trabajo a tiempo
completo en beneficios, pero si trabajas lo suficientemente duro, puede que
tengas suerte”, indicó.
Los precios del oro marcaron la pasada semana nuevos máximos
nominales y algunas minas están empezando a ser económicamente viables
por primera vez en años, dando lugar a que operadores de mediana y gran
escala se dediquen a la búsqueda de oro en bosques nacionales y en sitios
supervisados por el’ U.S. Bureau of Land Management in the Rocky
Mountains’, (Oficina de Gestión Territorial de las Montañas Rocosas de
Estados Unidos).
“Cuando el precio del oro supera los 35 dólares por gramo, todo el mundo
se hace minero”, dijo Russ Bjorklund, gerente de minerales del Parque
Nacional Salmon-Challis de Idaho. Bjorklund es uno de los administradores
de tierras federales que dan cuenta del marcado resurgimiento de la minería
del oro, desde aficionados equipados con bateas y cernidores, hasta
corporaciones que operan minas subterráneas.
Susan Elliot, geóloga del Parque Nacional Humboldt-Toiyabe, de Nevada,
señaló que la fiebre del oro se ha desatado en un estado que es uno de los
mayores productores de oro del mundo. Elliot vinculó el incremento de 75%
en la actividad minera en el parque nacional de 2.5 millones de hectáreas, al
aumento en los precios del oro de los últimos años. “Hay de todos los tipos:
personas que están ahí con picos, y palas y compañías con equipamiento
pesado”, dijo.
Jon Cummings, que organiza aventuras de búsqueda de oro en su centro
turístico de Idaho, señala que encontrar lo que los buscadores llaman
“color” en el cernidor enciende la pasión. “Uno empieza a encontrar un
poco de oro en la batea y es entonces cuando se desata la fiebre del oro. Es
como una droga que te hace sentir preparado para trabajar toda la noche”,
explicó Cummings.
El mayor productor de oro del mundo, el gigante internacional de la minería
Barrick Gold Corp., obtuvo en febrero 2010 la aprobación de la Oficina de
Gestión Territorial para expandir su mina de Bald Mountain al noreste de
Nevada. Bald Mountain es una de las 25 minas en operación de la compañía,
ocho de las cuales están en el oeste de Estados Unidos.
El descubrimiento, en 1859, del Comstock Lode de un inmenso filón de
plata y oro, atrajo a miles de buscadores y consolidó al estado como un
próspero centro de minería.
Durante la década de 1870 se hallaron en Nevada grandes yacimientos de
plata, lo que le valió el apodo de The Silver State, además de plata, Nevada
es un gran productor de oro y petróleo.
Operadores a gran escala como Barrick Gold deben sortear una serie de
obstáculos antes de extraer oro, un proceso que a menudo se extiende por
muchos años.