ORO Y PLATA INTERNACIONAL S.A.
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¿Hasta dónde va a subir el oro?
24/11/09.La escalada del oro empieza a alcanzar tal magnitud que lo que
tradicionalmente había sido una inversión minoritaria está atrayendo a
millones de inversores en todo el mundo. Esto es negativo desde el punto
de vista de la opinión contraria: cuando todo el mundo es alcista en un
activo, éste suele bajar. De la mano del rally del oro... llega el momento de la
plata.
Es más, cuando la masa se suma a una tendencia, es que dicha tendencia
se ha agotado. Es lo más viejo del mundo.
Ahora bien, si los que entran no son la masa sino los principales hedge
funds del mundo, los que son capaces -de verdad- de ganar mucho dinero
en cualquier entorno de mercado, entonces la cosa cambia. Y es lo que está
ocurriendo. Estamos hablando de Tudor, Paulson, Greenlight y Hayman,
nombres míticos en el universo de inversión y que no entran en un activo si
no esperan un retorno del 200% o 300% a medio plazo. De hecho, el propio
Paulson está lanzando un fondo que invertirá exclusivamente en oro.
Por tanto, estas entradas cuestionan la opinión contraria en el caso del oro y
conceden un potencial todavía mucho mayor a la subida -ya de por sí
impresionante- del metal.
Es posible que incluso estos gurús se equivoquen. Al fin y al cabo, otros
muchos con la misma reputación entraron en la burbuja de Internet y
salieron escaldados. Y la historia siempre se repite. Pero estos gestores no
son precisamente seguidores de modas, sino que sólo invierten cuando
tienen muy clara la rentabilidad potencial de su inversión.
¿En qué se basan para concederle esa rentabilidad potencial al oro? En
principio, en la debilidad del dólar. El oro es el refugio tradicional contra el
dólar débil, y empieza a haber análisis que hablar de 2 o 2,2 dólares por euro
a lo largo del próximo año. En ese escenario, el oro sería un ganador
indiscutible. Y si la Fed se empeña en mantener los tipos cero hasta 2012
como ha anunciado, y continúa con sus programas extraordinarios de
liquidez, es perfectamente posible.
El problema es que el oro es teóricamente un refugio contra la inflación... en
un mundo deflacionista como el actual. No obstante, la deflación puede
pasar a un segundo plano en esta historia si a donde nos encaminamos es a
un escenario de recaída de la economía hasta alcanzar niveles de depresión
cuando se retiren los estímulos gubernamentales (algo que ha planteado,
por ejemplo, Société Générale). Un escenario contra el que los bancos
centrales apenas pueden hacer nada después de gastar todos sus
cartuchos.
En todo caso, toda la inundación de liquidez y el quantitative easing
adoptado por la Fed es indudablemente bajista para el dólar, aunque la
situación de la actividad impida que derive en una explosión inflacionista
que tantos temen. Al final, lo que importa a los inversores en oro es la divisa,
no si su caída responde a la inflación o a la deflación.