ORO Y PLATA INTERNACIONAL S.A.
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El diamante que inspiró la joya de
Titanic se desnuda en su 50 aniversario
Washington, 23 sep (EFE).- El diamante que inspiró el que luce la actriz Kate
Winslet en la película "Titanic" se deshace por primera vez del engarce que
diseñó Cartier para la fabulosa joya en 1912, cuando se cumple el 50
aniversario de su llegada al Museo de Historia Natural de Washington.
Bajo fuertes medidas de seguridad el diamante "Hope" ("Esperanza") fue
mostrado hoy desnudo ante el público, sin más adorno que la pureza de sus
45,5 quilates y los destellos irisados que desprende al incidir la luz en su
corazón azul mar.
Desde que fue descubierto en el siglo XVII, ha surcado los océanos y ha
pasado por manos de reyes y plebeyos, que han quedado fascinados por la
poderosa piedra.
Su nombre, "Hope", coincide, pero no se debe al lema político que utilizó el
presidente Barack Obama en su campaña -"esperanza"- sino al apellido del
coleccionista de gemas que llevó al continente americano la majestuosa
joya.
Aunque, según explicó el director del Museo de Ciencia Natural, Cristian
Samper, fue el diseñador de joyas Harry Winston, quien en 1958 regaló a la
institución Smithsonian el diamante con el que Estados Unidos comenzó su
colección de joyas.
"Lo regaló por su compromiso con Estados Unidos y su visión de que, a
pesar de que no tenemos una monarquía, tendría que tener una colección
en joyas", dijo Samper, quien destacó que este regalo ha inspirado otras
donaciones para el deleite de todos.
El pasado año más de 7 millones de personas acudieron a admirar la belleza
del diamante azul más grande del mundo y más de 300 años de historia, de
la que se dice que, expuesta a la luz ultravioleta desprende destellos
anaranjados.
La historia de su procedencia lo envuelve en un infinito viaje que comenzó
en la India a principios de 1600, en un recorrido hacia Europa a la corte del
rey de Francia Luis XIV.
De mano en mano pasó entre los mercaderes más exquisitos de la época
especializados en piedras preciosas venidas de "las Indias", para hacerse
un hueco en la corte francesa.
Luis XV heredó la magnífica joya de su padre, que pasó a formar parte de la
joyería ceremonial de la casa francesa donde permaneció hasta la
Revolución Francesa.
En 1792 se pierde su pista durante 20 años hasta que en 1812 la recupera un
comerciante londinense, John Francillon, que en 1922 se lo vende al rey
Jorge IV de Inglaterra.
Posteriormente la corona británica decide vender la joya, que llama la
atención del gemólogo Henry Philip Hope quien la adquiere y, en nuevo
viaje, la lleva a Estados Unidos.
El diamante pertenece a la familia Hope hasta el año 1901 cuando es de
nuevo vendido y pasa a manos de coleccionistas ingleses, franceses y para
volver a Nueva York en 1912 gracias a Evelyn Walsh McLean, quien se
encapricha de la joya y encarga a Cartier un diseño especial para lucirla.
Un collar de platino y diamantes con un medallón rodeado también de
brillantes para colocar en el centro la joya principal, fue la obra de Cartier y
así es como ha permanecido en el museo durante estos años.
A ningún turista se le escapa el parecido con ese otro diamante azul que
lució Kate Winslet en la película Titanic (1997) y que luego lució la cantante
Celine Dion en la gala de los Oscar.
"Hope" sirvió de inspiración para esa joya, junto con otro diamante azul de
menor tamaño, conocido como el corazón azul ("The Blue Heart"), que
también atesora la galería de piedras preciosas del Museo.
Tras la muerte de Evelyn Walsh, en 1947, el joyero Harry Winston adquiere el
diamante y finalmente decide donarlo a la Institución Smithsonian en 1958.
Cincuenta años más tarde la institución quiere mostrarlo tal cual es, con la
belleza que sólo puede tener un diamante en bruto.