ORO Y PLATA INTERNACIONAL S.A.

París revisará la historia
del oro en América


Una exposición en la capital francesa, con más de 280
objetos, videos y diapositivas, mostrará cómo ese metal
cambió el destino del continente americano

7/04/09. El Museo Nacional de Historia Natural de París acoge desde mañana
la exposición El Oro de las Américas, que presenta un paseo cronológico
por ese metal precioso, que cambió el destino del continente americano.

A través de más de 280 objetos, videos y diapositivas, El Oro de las
Américas propone hasta enero de 2010 un itinerario que ilustra desde la
importancia del material para las civilizaciones precolombinas hasta su
empleo en la actualidad en la industria de alta tecnología.

La muestra, que hasta el pasado enero pudo disfrutarse en el Museo de la
Civilización de Québec (Canadá), cuenta con un comité científico
internacional con expertos, en su mayoría de museos latinoamericanos.

El Museo del Oro de Bogotá (Colombia) es el principal donante de esta
exhibición, que se sirve de una guía virtual para mostrar, entre otras
curiosidades, que solamente han sido extraídas 160 mil toneladas de oro de
la corteza terrestre, "lo que apenas rellena la Pirámide del Louvre",
señalaron los organizadores.

La exposición se organiza en seis espacios temáticos que versan sobre la
naturaleza del oro, el oro de los dioses, la fiebre del oro, los cazadores de
sueños, la extracción de oro en la Guayana francesa y el oro en la actualidad.

En una suerte de cajas fuertes, piezas de oro en estado natural -en láminas,
en finos filamentos o en cristales geométricos-, sin pulir ni trabajar, permiten
observar el estado previo de una pepita de oro compacta.

Asociado con el astro solar, muchas civilizaciones le adjudicaron a este
metal un papel religioso o simbólico, así como a los orfebres que lo
trabajaban, a quienes se les consideraba poseedores de algún tipo de poder
dentro de estas sociedades.

Es en esta época cuando los artesanos de la metalurgia de América Central
y del Sur descubrieron la técnica "tumbaga", proceso en el que mezclaban
el oro y el cobre, éste último en mayor cantidad, pero dándole un aspecto
dorado, una sofisticada aleación que los colonizadores españoles tomaron
como un intento de engaño.

Desde el 200 a.C. hasta el mil 500 d.C., muchos de los pueblos
precolombinos como los Moche, los Nazca, los Calima, los Zenú, los
Tairona, los Muisca, y los Mixtecas, al norte de la costa pacífica de
Sudamérica, utilizaron el oro para entrar en comunicación con los dioses,
desarrollando cada uno su propia estética.

El descubrimiento del Nuevo Mundo a partir de 1492 supuso un gran cambio
para América, pero asimismo para Europa, que antes del siglo XV carecía de
buenos suministros de metales preciosos.

Grandes barcos cargados de oro, plata y otras riquezas comenzaron a
desfilar entre los dos continentes, lo que provocó una transformación
radical de la economía internacional.

Al amparo de esta situación y de este deseo "loco" de oro, surgieron
"célebres" mitos como El Dorado y las siete ciudades de oro, que facilitaron
la financiación de los viajes de las conquistas, como la de Hernán Cortés en
México o la de Francisco Pizarro en Perú, recordaron los organizadores.

Más de cuatro siglos se prolongó la dominación del oro americano, que en
el siglo XIX suponía el 65% del total mundial de este metal precioso.

A mediados del siglo XIX, la ruta de California dio origen a un mundo muy
masculino, ávido de fortunas en un océano de buscavidas, que vieron en la
explotación de las minas de oro una manera rápida de alcanzar el sueño
americano y que queda reflejado en la exposición parisina.

Fue a finales de dicho siglo cuando el oro americano empezó a perder su
hegemonía, a pesar de la importancia de las minas brasileñas, ilustrada con
las imágenes del fotógrafo Sebastiao Salgado de la "Serra Prelada".

A pesar de que desde el final de la Segunda Guerra Mundial el oro cedió al
dólar su carácter de patrón monetario, sigue siendo, como se aprecia en el
paseo propuesto por el museo de la capital francesa, un importante
instrumento de reserva y el valor refugio por excelencia.

Además de su conocido uso en la joyería -más del 75% del oro se destina a
este fin-, el metal precioso está presente en la actualidad en las tecnologías
de la información y en las telecomunicaciones, así como en la industria
aeronáutica.

Diferentes prácticas a lo largo de su historia, pero que no han impedido que
el oro siga destilando una especie de fascinación, que se extiende hasta
nuestros días traspasando todas las fronteras y que estará hasta el año
próximo en el corazón de París.
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