ORO Y PLATA INTERNACIONAL S.A.
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En 2009, el oro puede
provocarle una gran
sonrisa... o alguna lágrima
20/1/09. Igual que en el siglo XIX hordas de hombres sedientos de oro
inundaron la región de California pala en mano, en el siglo XXI este metal
precioso sigue despertando el instinto de búsqueda de los inversores.
Aunque, en este caso, se trata de la búsqueda apresurada de un buen
refugio donde guarecerse de la tormenta perfecta que atenaza a los
mercados desde mediados de 2007.
Muchos gestores confían en que este año recién estrenado devuelva algo
de calma al panorama financiero, aunque la incertidumbre hace que se
resistan a abandonar los albergues en los que se han guarecido. El oro,
históricamente uno de los preferidos por los inversores, es una clara señal
de que el miedo no ha desaparecido. Aunque los altibajos de su precio
hicieron que sólo avanzara poco más de un 3% en el conjunto de 2008, su
comportamiento refleja los momentos de mayor virulencia de la crisis.
En diciembre, por ejemplo, se anotó un repunte del 15%, y encumbró a
varios fondos que invierten en mineras en los primeros puestos del ranking
de los más rentables en el último mes del año.
Pero, a la vez que ha regalado grandes sonrisas a los partícipes de fondos
en determinados períodos de los últimos doce meses, el oro también ha
dado grandes sustos. Tantos, que entre la salida de capital de los productos
y la depreciación de las acciones de las empresas mineras, los 11 fondos
que componen la categoría oro de Morningstar presentan pérdidas a doce
meses de entre el 28 y el 75%.
Saltos 'de altura'
La volatilidad ha marcado la evolución del precio del oro en los últimos
meses, y parece que lo va a seguir haciendo: "En el primer trimestre de
2009, los altibajos van a ser clave en los mercados de materias primas. La
volatilidad se acentuará por las estrechas condiciones de trading y los flujos
(de entrada y salida de dinero) que se dan habitualmente en el mercado de
futuros sobre materias primas", asegura Barclays en su último informe The
commodity investor.
Pese a todo, si se está dispuesto a asumir los eventuales sustos que puede
dar la volatilidad, el oro continúa siendo uno de los activos favoritos en un
entorno como éste.
Recientemente, Manuel Arroyo, director de inversiones de JPMorgan AM,
afirmó que éste puede ser "el año del oro" si los mercados no van
mostrando durante el ejercicio las características que baraja la firma. Es
decir, si el dólar sigue mostrándose débil frente al euro, crecerá el interés
por el oro "como activo sustituto" del billete verde.
También hay que vigilar de cerca la evolución de la inflación en Estados
Unidos, según JPMorgan, el primer país que dejará atrás la recesión. La
firma considera que, tras rozar la deflación sin quedar atrapada en ella
-como sucedió en Japón-, el coste de la vida en la principal economía de
mundo retomará la senda alcista.
Pero si no fuera así, y el fantasma de la caída continuada de los precios
cobrara vida al otro lado del Atlántico, sería un momento dulce para este
metal precioso. "Por eso, lo vamos a vigilar de cerca, y no descartamos
tomar posiciones si el escenario no evoluciona de la forma esperada",
señala Arroyo.