ORO Y PLATA INTERNACIONAL S.A.
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Mazapil: dorada miseria
El complejo Peñasquito, la mayor mina de oro de América, está en
uno de los municipios más pobres de México
Posee las segundas reservas probadas más grandes del mundo:
13 millones de onzas; también produce plata y zinc
La minera canadiense Goldcorp utiliza el sistema de tajo abierto;
cuando se agoten los minerales dejará dos socavones
Zacatecas, Zac., 6 de enero. La mina de oro más grande de América está en
Mazapil, uno de los municipios más pobres y marginados de México, de
cuyo suelo se han extraído riquezas con los que otros han prosperado
durante cuatro siglos.
Se trata del complejo minero Peñasquito, propiedad de la trasnacional
canadiense Goldcorp, que inició operaciones en diciembre de 2006. Es la
segunda mina de oro más importante del mundo, después de Sudáfrica, con
reservas probadas de 13 millones de onzas. En ella laboran más de 3 mil 400
obreros.
Goldcorp invirtió mil 500 millones de dólares en Peñasquito, ubicado 295
kilómetros al norte de la ciudad de Zacatecas, en los límites con Coahuila.
Antes erogó mil millones de dólares para comprar el proyecto a la empresa
Glamis Gold, también canadiense, que hizo trabajos de exploración.
Las mineras de ese país produjeron la primera barra doré (aleación de oro y
plata) en Peñasquito el 10 de mayo de 2008. Desde entonces, indicó el
director de Minas estatal, Manuel Huitrado, la producción de lingotes se ha
incrementado.
Añadió que la mina podría ser explotada 19 años más y en ella se procesan
diariamente 50 mil toneladas de material rocoso con altas concentraciones
de oro, plata, zinc y cobre, entre otros minerales. Se espera que en una
década procese diariamente 130 mil toneladas de concentrados.
La explotación se realiza con el sistema de tajo abierto, que consiste en
remover terrenos con explosivos y palas mecánicas. Este método es uno de
los más agresivos para el ambiente, por lo que ha sido prohibido en varios
países.
Cuando el yacimiento se agote, el primer tajo, denominado Peñasco, dejará
un enorme agujero de 600 metros de profundidad y 1.5 kilómetros de
diámetro, y el del tajo Chile Colorado medirá 550 metros de profundidad y
800 de diámetro.
Para explotar las vetas, el poblado El Peñasquito fue reubicado. El complejo
minero dispone de aeropuerto para las avionetas que trasladan diariamente
a ejecutivos de la compañía y metales extraídos.
Partir montañas
Mazapil es un municipio marginado, alejado de las ciudades. Los
inversionistas necesitaban una vía directa que entroncara con la carretera
federal 54 (Zacatecas-Saltillo) para llevar maquinaria e insumos a la mina de
Peñasquito.
Así, decidieron perforar 15 kilómetros de roca sólida de la sierra que divide a
las comunidades Pabellón y Santa Olaya, y construyeron una carretera. Ni
siquiera la empresa Frisco, del magnate Carlos Slim –que explota la mina
Tayahua–, invirtió en una obra tan costosa.
Pero los metales extraídos de Peñasquito permiten a Goldcorp costear eso y
más. Según Manuel Huitrado, además de las 13 millones de onzas de oro de
reservas probadas, el yacimiento tiene al menos 864 millones de onzas de
plata y miles de toneladas de zinc.
La dimensión del proyecto puso a prueba la capacidad de las empresas
mexicanas, dijo Huitrado. A principios de 2008, cuando se construyeron las
bases de acero y concreto para la quebradora de piedra, fue necesario
vaciar en una sola maniobra 5 mil metros cúbicos de cemento premezclado.
Para ello se contrataron “todos los trompos (mezcladoras de concreto) de
las ciudades de Saltillo y Monterrey durante tres días y noches continuos”.
Minera Peñasquito, aseguró Huitrado, “convertirá una de las regiones más
pobres del país en una de las más desarrolladas e industrializadas del
estado”. Pero la realidad, a dos años de iniciada la operación del complejo
minero, es muy diferente.
La Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) autorizó
la operación de la mina el 18 de diciembre de 2006. En el dictamen acotó que
el permiso estaba condicionado debido al uso de sustancias químicas
peligrosas para procesos de separación y refinamiento de oro, plata, zinc y
plomo.
Hace dos años, la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental de la
Semarnat indicó que Peñasquito podría emitir “ácido cianhídrico si la
solución cianurada (usada para el beneficio de minerales) no se mantiene a
un pH adecuado”. Una concentración de 300 partes por millón de ácido
cianhídrico en el aire basta para matar a un humano en minutos.
La dependencia determinó que la solución de cianuro de sodio utilizada por
Goldcorp deberá tener pH mínimo de 10.5 y deberán instalarse alarmas de
detección de ácido cianhídrico.
■Un espejismo, los supuestos beneficios para pobladores
Los que aceptaron reubicación aún carecen de servicios y
escrituras
Los ejidatarios recibieron $93 mil por rentar sus predios 19 años
Este municipio zacatecano de 12 mil kilómetros cuadrados es dos veces
más grande que el estado de Aguascalientes, pero su población es de
menos de 16 mil personas.
De los nueve municipios zacatecanos clasificados por la Secretaría de
Desarrollo Social (Sedeso) como de muy alta marginación, Mazapil ocupa el
último lugar.
En 1568 se fundó el Real de Mazapil, con minas de la corona española.
Desde entonces estas tierras no han dejado de ser usufructuadas por
extranjeros.
A dos años de que inició operaciones la mina Peñasquito, de la canadiense
Goldcorp, una carretera pavimentada desemboca en la cabecera municipal,
en medio de casas de adobe carcomido y calles pedregosas y de terracería.
Hasta el templo local está olvidado. La casona del Marqués de Aguayo,
Francisco de Urdiñola –quien emprendió desde aquí las campañas para
fundar Saltillo y Monterrey– se está desmoronando.
A principios de 2005, cuando se rumoraba que se abriría aquí una de las
mayores minas de oro del mundo, los políticos hicieron creer a la gente que
llegaría el desarrollo, pero a dos años de que Goldcorp inició la extracción,
con miras a obtener más de 13 millones de onzas de oro en 19 años, el
progreso sigue siendo es un espejismo, y la miseria, una realidad.
Estanislao Mendoza Torres, viejo representante de la comunidad y ejidatario
de Salaverna –donde está la mina Tayahua, de Carlos Slim– recuerda las
gestiones de los pobladores ante la firma canadiense para ceder durante 30
años los derechos de sus tierras. Las reuniones fueron auspiciadas por el
Registro Agrario Nacional.
“Tuvimos muchas transacciones con la minera y el gobierno estatal –
recuerda–. Ellos convencieron a los ejidatarios de Cerro Gordo, Mazapil y
Cedros de rentar sus parcelas a 93 mil pesos cada una. Pero muchos ya se
gastaron el dinero. No les queda nada.”
Los funcionarios aseguraban que habría “oportunidades de negocios para
todos” porque llegarían más de 3 mil trabajadores y se requerirían servicios,
evoca don Estanislao. Y los obreros llegaron, pero los servicios más
beneficiosos los ofrecen unos cuantos establecimientos extranjeros y de
otras partes del país. Por ejemplo, el comedor del campamento principal
está en manos de la estadunidense Environmental Support Solutions.
La comunidad de Peñasquito estaba justo encima del codiciado mineral. La
empresa ofreció a los ejidatarios trasladarlos a otro asentamiento con
viviendas de concreto. Aceptaron dejar sus casas de adobe, con establos y
amplios corrales para gallinas, perros y cerdos.
En agosto de 2006 el arquitecto potosino Salvador Calzada les mostró una
maqueta con viviendas “tipo Infonavit” que tendrían todos los servicios,
además de centro de salud, escuela, tienda y cancha deportiva. Un año
después recibieron las casas, pero sin drenaje ni electricidad, y les surten el
agua en pipas. Dos años después les instalaron servicio eléctrico, pero falta
lo demás, y la minera no les ha dado escrituras.
El cronista Pedro Ascacio, encargado del museo de Mazapil, dijo a La
Jornada: “Hay un gran impacto ambiental con la mina, y también cosas
contra la juventud y la niñez, por las malas costumbres que traen los
trabajadores”.
Conflicto con transportistas
Según Federico Carlos Zamora y Miguel López Sosa, codirigentes de la
Federación de Transportistas de Zacatecas, Goldcorp viola los contratos
para maniobras de acarreo y favorece a empresas estadunidenses o piratas.
“Está metiendo camiones de carga articulados”, de mayor capacidad que
los de volteo, refieren.
A principios de 2008 los transportistas locales utilizaban unos 160 camiones
y querían duplicar la cifra, pero a la fecha sólo 40 unidades trabajan para la
minera canadiense, lo cual les provoca pérdidas de más de 80 millones de
pesos.
Además, hay un grupo “de agitadores y golpeadores encabezado por el
transportista pirata Ponciano Rivera, coludido con los canadienses y con
Gregorio Macías, alcalde priísta de Mazapil”.
■Autoridades apoyan rapacidad de mineras, señalan
catedráticos
“La minería es rapaz y sucia, y debería hacerse algo al respecto. Durante las
últimas dos décadas hemos visto gobernadores con ciertos afanes de
modernidad, pero trunca: sólo se dedican a hacer cabildeo para atraer a los
gran des capitales nacionales y extranjeros”, lamentó Arturo Burnes Ortiz,
catedrático e investigador de la Escuela de Economía de la Universidad
Autónoma de Zacatecas (UAZ).
El autor de La minería en la historia económica de Zacatecas explica que los
metales preciosos de la entidad ayudaron a “fortalecer otros ámbitos, otras
regiones y otros países; hubo momentos en que el estado aportó la sexta
parte del total de la plata del mundo y ayudó a desvanecer los lazos feudales
de Europa”.
Sin embargo, Zacatecas se rezagó económicamente por especializarse en
producir plata, plomo y otros minerales. “Los procesos de refinación se
efectúan fuera de la entidad y, después de 462 años de haberse descubierto
los ricos filones de Zacatecas, el estado no tiene una sola planta minero-
siderúrgica”, como las que operan en Aguascalientes, San Luis Potosí,
Coahuila y Nuevo León.
Por otra parte, las mineras usan en Zacatecas “métodos poco éticos,
arcaicos y, en términos generales, abusan de los derechos de los habitantes
de las tierras explotadas”, según Raúl Delgado Wise, director del doctorado
de Estudios del Desarrollo en la UAZ.
“Lo que se ha hecho es negociar con las comunidades (...) se compra al
líder, y a veces se hace mancuerna con los gobiernos locales y estatales
para poder explotar los yacimientos”, afirmó. Destacó que a campesinos y
comuneros “les hacen ofrecimientos que no tienen nada que ver con las
ganancias que obtienen las empresas. Es una especie de compensación o
regalía, miserias que no compensan en absoluto el daño que se ocasiona”,
sostuvo.
Un ejemplo reciente, dijo, ocurrió en el municipio zacatecano de Noria de
Ángeles, donde una minera operó durante casi dos décadas la mina Real de
Ángeles a tajo abierto y sólo dejó contaminación con metales pesados y
miseria para la población.
Ésos son los riesgos para Peñasquito, en el municipio de Mazapil, donde no
hay un proyecto integral que involucre a gobierno y científicos, afirmó Raúl
Delgado.
Lo peor, sostuvo, es que en Peñasquito “no hubo una negociación que
tomara en cuenta a la gente de Mazapil (…) no hubo un plan de desarrollo
para la comunidad, y tampoco se procuró que sus habitantes recibieran al
menos una parte proporcional de las jugosas ganancias que obtienen estas
empresas”,
Para Eduardo Manzanares Acuña, doctor en biotecnología e investigador
del Centro Regional de Estudios Nucleares de la UAZ, “poco se habla del
impacto ambiental” de Peñasquito. “Uno de los principales problemas es la
gran cantidad de agua que se utiliza”, señaló.
Añadió que cada día se pulverizan de 50 mil a 130 mil toneladas de piedra.
“Ese tipo de molienda trae muchas emisiones a la atmósfera, y no sabemos
si tienen todas las trampas de fundición requeridas para evitar que los
metales pesados se incorporen a la atmósfera”.