ORO Y PLATA INTERNACIONAL S.A.
Lujos, sin riesgo de desaparecer

12/12/08. En tiempos de crisis podría pensarse que los bienes suntuarios
sean una especie en extinción, sin embargo, de acuerdo con especialistas,
éstos no desaparecerán, eso sí, bajarán las ventas como en el caso de las
joyas y las alhajas, pero en contraste hay un segmento poblacional cautivo
que no dejará de comprar.

En el país hay un reducido grupo de la población, aproximadamente 300 mil
personas, que concentra 35 por ciento del ingreso y con o sin recesión
económica de por medio consumen habitualmente ese tipo de productos,
afirma Eduardo Carvajal, director de la Escuela de Negocios y Ciencias
Sociales del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey,
campus Estado de México.

Un ejemplo significativo es, a pesar de la problemática en la que se
encuentra la industria automotriz estadunidense, es el mercado de los
vehículos de lujo. Aunque las ventas generales disminuyeron 5.1 por ciento,
las del segmento suntuario subieron 2.9 por ciento de enero a noviembre de
este año.

Guillermo Rosales, subdirector de Relaciones Gubernamentales de la
Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA), confirma
que los coches lujosos mantienen una tendencia positiva en ventas.

Así, de enero a noviembre pasados se vendieron 42 mil 329 unidades de
este tipo, mil 171 más que en el mismo lapso del año anterior, ello quiere
decir que creció 2.9 por ciento.

El contraste entre los dos segmentos, destaca el directivo, se debe a que el
ingreso de quienes tradicionalmente compran autos lujosos no se ha visto
afectado por los vaivenes de la economía global, mientras que el de la gente
que busca un compacto sí ha sido impactado.

Leticia Armenta Fraire, directora del Centro de Análisis Económico del Tec
de Monterrey, Campus Ciudad de México, explica que en los artículos que
no son de primera necesidad, es normal que en un contexto de recesión y
turbulencia financiera, se presenten menores niveles de ventas.

“Ante una perspectiva complicada como es la que tenemos, se aplaza el
consumo de artículos de lujo, en algunos casos hasta que se restablezca la
confianza, y en otros hasta que se normalice el nivel de ingresos de la gente

Sin embargo, la especialista descartó que el mercado de lujo corra el riesgo
de desaparecer, debido a que los sectores de la población más favorecidos
no modificarán drásticamente sus hábitos de compra.

“Aquéllos más favorecidos económicamente van a mantener un cierto
consumo, que probablemente no sería en la misma dimensión, pero
seguirán gastando”, afirma Armenta Fraire.

“Finalmente, la crisis nos afecta a todos, aunque obviamente no todos
tenemos la misma capacidad para resistirla.”

Eduardo Carvajal agrega que según resultados de un estudio sobre
consumo realizado por el Departamento de Economía del Tec de Monterery,
“no hay ningún elemento que limite o inhiba el consumo de artículos
suntuarios.

“En palabras sencillas, la gente que consume regularmente estos bienes
tiene mayores posibilidades de comprarlos, no importando si hay o no
restricción monetaria o restricción de salarios o restricción de ingresos”.

Así, la gente que regularmente consume estos bienes no modifica sus
patrones, al contrario, diversifica y amplía sus posibilidades, subraya el
director de la Escuela de Negocios y Ciencias Sociales del Tec de Monterrey.

“El consumo en ese tipo de bienes no se modifica. La crisis va a afectar el
consumo, pero en otro tipo de bienes como los básicos, de primera
necesidad, intermedios, etcétera”, apuntó.

Ya se reflejó en las ventas de algunos bienes y servicios de lujo el efecto de
la turbulencia económico-financiera que agobia al mundo, como es el caso
de la joyería, afirma Federico Carlos Díaz.

El presidente de la Cámara de Joyería de Jalisco dice a Excélsior que los
compradores mayoristas han demostrado demasiada prudencia en los
últimos meses, sobre todo evitan comprometerse a través del crédito.

“Veo a la gente prefiriendo hacernos más visitas para comprar mercancía,
que llevándose mucho en una sola como se acostumbraba en esta
temporada fuerte de ventas.

“Definitivamente el año va a cerrar con ventas entre 15 y 20 por ciento
menores contra el año pasado.”

Sin precisar el monto de la caída, Ana Rosenzweig, responsable de
Relaciones Públicas de las joyerías Tane, confirma que hay menos
visitantes en sus establecimientos a pesar de que es una época de mayor
demanda. “El fin de de año y mayo son las temporadas más fuertes del año”.

La estrategia del sector joyero, comenta, ya no se orienta hacia la venta en
volumen, sino en el ofrecimiento de valores agregados para los
consumidores, a través de una mayor calidad y diseños exclusivos.

“Les empresas han redoblado esfuerzos para tratar de mejorar su
competitividad, estar más capacitado representa una ventaja para salir
adelante.”

Una característica en favor de los bienes, como son las joyas y las alhajas,
es que cuentan con un valor propio que permite considerarlos como
inversiones, agrega.

Un reporte de DeBeers, firma joyera internacional, dado a conocer a
principios de este mes, arrojó que se prevé que los compradores de
artículos de lujo reduzcan su gasto, mismo que se orientará hacia bienes de
mayor calidad.

De esta forma, agrega, mientras se profundice la crisis económica, habrá
oportunidades para las compañías que se mueven en este sector, así como
la posibilidad de que surjan nuevas marcas de lujo.

El presidente de la Cámara de Joyería de Jalisco destaca que la cotización
de los metales junto con la devaluación que el peso ha experimentado frente
al dólar, ha inhibido la actividad de esta idustria.

“A partir de noviembre del año pasado empezamos a sentir la volatilidad
terrible en el precio del oro, y en marzo tuvimos el récord histórico de mil 26
dólares por cada onza”, recuerda Díaz.

Sin embargo, en las últimas semanas la cotización por cada onza del dorado
metal se ubicó en niveles cercanos a los 750 dólares.

La tasa de crecimiento en el consumo de artículos de lujo se desplomó de
18 por ciento en 2007 a tres por ciento en 2008, de acuerdo con la Cámara
Nacional de Comercio de la Ciudad de México (Canaco).

Lorenzo Ysasi, presidente del organismo, advierte que prácticamente será
nulo el crecimiento en el consumo de los productos de diseñador —
considerados de moda y lujo— con 0.5 por ciento, ello a pesar de que el país
ocupa el cuarto lugar entre las diez naciones que más adquieren este tipo
de bienes de consumo.

Añade que los sectores que ya experimentan las caídas más pronunciadas
son las galerías de arte (17 por ciento), joyería (15-20 por ciento) y
electrónica, particularmente los segmentos de computación, pantallas de
plasma y equipos de sonido de alto desempeño (cinco por ciento).

Juan Sherwell, director de la maestría en Finanzas del Instituto Tecnológico
y de Estudios Superiores de Monterrey, campus Atizapán, atribuye la caída
del consumo suntuario al impacto de la turbulencia financiera global y la
recesión de Estados Unidos en México.

Los bienes de lujo son los más sensibles a los cambios en el ingreso de las
personas —explica— ya que son los primeros que se dejan de comprar en
un momento de recesión.

“En una época como la actual, de crisis, de recesión formal en Estados
Unidos, cuyos efectos se sienten en México, es un hecho que vamos a ver
una caída en la demanda de bienes de lujo y estamos hablando de cierto
tipo de autos, departamentos y oficinas”, apunta Sherwell.
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