ORO Y PLATA INTERNACIONAL S.A.

La calle inglesa donde
late el pulso de la
riqueza mundial


Es famosa por sus accesorios para la vida lujosa

25/08/08. Mucho antes de que abra la tienda, cada mañana llega una
camioneta de limpieza de ventanas para asegurarse de que los relucientes
vidrios realcen el brillo de los diamantes. Un par de fornidos guardias, en
trajes negros y con audífonos, toman sus posiciones. El verano boreal para
los minoristas de Gran Bretaña puede que se apronte para el desastre, que
las frutillas de Wimbledon sean prohibitivamente caras y el combustible para
las todo terreno estire algunos presupuestos, pero en Bond Street, la joyería
Graff está lista para la temporada.

Mientras los mega ricos se vuelven más ricos y buscan gemas más
inusuales, Graff y locales similares en el elegante distrito de Mayfair en el
centro de Londres -Leviev, Moussaieff, Harry Winston y Chatila- se destacan
como los principales lugares para comprar joyas. "La gente con dinero
nuevo quiere nuevos tesoros", afirma Fiona Spence, gerente de mercado de
Graff, inaugurada en el corazón de Mayfair en 1994 como una usina de
exclusividad con clientes como la conductora estrella Oprah Winfrey, el
multimillonario minorista Philip Green y el magnate de bienes raíces Donald
Trump.

Bond Street fue nombrada en honor a Sir Thomas Bond, un devoto seguidor
y amigo cercano del rey Carlos II -un monarca hedonista cuyo reino del siglo
XVII vio el surgimiento de la colonización y el comercio en India, el Caribe y
las Américas, incluyendo la captura de Nueva York de manos de los
holandeses por parte de Gran Bretaña en 1664. Todavía atrae a la realeza y
su fama es legendaria: por sus joyas preciosas, antigüedades y obras de
arte, moda y accesorios de la vida lujosa, sus negocios no tienen
competencia.

PRUEBA DECISIVA

Actualmente, la calle Bond es una prueba decisiva para las fortunas de los
seriamente ricos del mundo, ya que los joyeros señalan que los
compradores no británicos representan más de tres cuartos de su
facturación en joyas finas. La demanda está siendo alimentada por una élite
empresarial de rápido crecimiento de los mercados emergentes, incluyendo
aquellos que controlan los cada vez más valiosos recursos naturales, como
los hombres más ricos de Rusia, Oleg Deripaska y Roman Abramovich.

De junio a setiembre, las familias árabes se dirigen a los hoteles de Mayfair
para escapar del calor abrasador de sus países de origen y adquirir
productos y relojes de marcas que incluyen Asprey, Bulgari, Tiffany, De
Beers, David Morris, Patek Philippe y Rolex.

Graff, que cuenta con 30 locales a nivel mundial, tiene una cuota de
aproximadamente 60 por ciento del mercado global de joyas con diamante
amarillo, actualmente popular entre las mujeres rusas. Sus vidrieras
resplandecen con combinaciones deslumbrantes de diamantes amarillos e
incoloros y piezas que poseen enormes esmeraldas y rubíes. Su fundador
Laurence Graff es conocido en el mundo de los diamantes por comprar
algunas de las mejores piedras del mercado.

En una subasta de Sotheby's en Ginebra en mayo último, pagó 5,2 millones
de francos suizos (4,93 millones de dólares) por un diamante azul en forma
de pera de 3,73 quilates, estableciendo un récord de precio por quilate por
cualquier gema. Su confianza en la suma sugiere que los informes sobre la
ralentización económica son prematuros o que los súper ricos del mundo
son inmunes.

GEMAS EXTRAÑISIMAS

Frente a Graff, los visitantes en el local de Alisa Moussaieff todavía están
desembolsando vertiginosos precios por lo que denomina "huevos
cuadrados", en alusión a las gemas más extrañas del mundo. Si las tiendas
que venden indulgencias de ese tipo a los mega ricos del mundo están
pasando apuros, esto ocurre del lado de la oferta, no del de la demanda.
"Hay igual cantidad o menos del nuevo material que hace unos años,
mientras que el número de compradores ha aumentado", señala Moussaieff.
"Si hay más gente en busca de una menor cantidad de productos, entonces
debés pagar por ellos", agrega.

Marwan Chatila, en el número 22 (de Bond Street), estima que alrededor de
la mitad de las ventas de los joyeros a clientes de Medio Oriente se realizan
entre junio y setiembre, cuando la zona es patrullada por vehículos Bugattis
y Lamborghinis con matrículas kuwaitíes y sauditas. "Estábamos esperando
una ralentización para este año, pero no ha ocurrido", declara en su
comercio.

Los precios minoristas en Chatila pueden oscilar entre los 1.000 y los 5
millones de libras (de 2.000 a 10.000.000 de dólares). Bond Street también es
hogar de Bentley & Skinner, que se especializa en joyas antiguas, Fabergé y
plata. La joyería, antiguamente conocida como Bentley & Co., es uno de los
residentes más antiguos de Bond Street, con una presencia que data de
1934.

Las joyas rusas antiguas son artículos preciados en Bond Street ya que los
adinerados rusos vuelven a adquirir su patrimonio pre-revolucionario.
Durante una visita reciente, las existencias de Fabergé en Bentley & Skinner
fueron vendidas casi por completo debido a las compras de nuevos
visitantes rusos acaudalados. Sin embargo, hay signos de estrecheces. "La
gente no está encargando tantas reparaciones o haciendo que se vuelvan a
enhebrar sus perlas", apunta Lester.

IMPERDIBLE

En la Bond Street se encuentra la famosa casa de subastas Sotheby's, sólo
para millonarios dispuestos a pagar locuras por los más diversos objetos
(antigüedades, pinturas, alhajas, etc.).
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