ORO Y PLATA INTERNACIONAL S.A.

EL PESO
UNA MONEDA
INTERNACIONAL

22/08/08. En 1572, año en que se inicia la acuñación de los famosos reales
de a ocho, comienza la difusión internacional del peso mexicano por la ruta
de Occidente desde España y desde Acapulco hacia los lejanos países del
Oriente. La moneda mexicana tuvo gran auge a mediados del siglo XVIII, en
que circulaba profusamente en Norte, Centro y Sudamérica, en Europa y
sus colonias africanas y en el Extremo Oriente. En China y el Lejano Oriente
El envío de esas piezas a los países asiáticos se hacía en un principio por la
ruta de los galeones a través del Pacífico, pero después se comenzaron a
efectuar las remesas a través de Londres, que llegó a ser el centro bancario
del mundo en el siglo XIX. Ya desde fines del siglo XVI se generalizó el uso
del peso mexicano en el sur de China gracias al comercio del té y la seda
que se hacía a través de Manila. Con esa moneda se pago el tráfico de opio
que se exportaba de la India a China equilibrando así Inglaterra su balanza
comercial; también sirvieron los pesos mexicanos para sufragar los gastos
administrativos de los británicos en la India. Los pesos mexicanos
alcanzaron su máxima culminación a mediados del siglo XIX debido al
comercio en expansión de Europa y América con Japón y China, países
éstos dos últimos que pagaban con plata mexicana sus fuertes
importaciones, de tal manera que, por esta época, el peso mexicano
abundaba más en China que en México. Sólo el llamado dólar María Teresa
pudo competir, en cuanto a difusión, con el peso mexicano, pues circuló y
circula aún en algunas partes de Egipto, en Abisinia, Sudán e islas de la
Sonda. Con la plata mexicana se satisficieron las necesidades monetarias
de las islas del Pacífico y de Asia, desde Siberia hasta Bombay, de las
colonias británicas de América y aún de la misma Inglaterra durante las
guerras contra Napoleón. Inglaterra y Escocia A fines del siglo XVIII
Inglaterra experimentó una escasez interna de moneda de plata; por otra
parte, se había perdido la confianza en los billetes de banco debido a
un´pánico comercial que se registró en 1793 y que se agudizó cuatro años
después, por lo que el Banco de Inglaterra suspendió sus pagos en efectivo.
Para aliviar la escasez de moneda circulante, el Banco hizo resellar los
reales de a ocho que en grandes cantidades se había capturado a los
galeones españoles. El resello consistía en un pequeño óvalo con el busto
de Jorge III impresos en el cuello de la efigie de Carlos IV. Emitidas en marzo
de 1797, estas monedas fueron falsificadas inmediatamente, por lo que a
principios de 1804 se procedió a preparar un nuevo resello, esta vez en
forma octagonal, con la esperanza de desalentar a los falsificadores.
También algunos bancos particulares de Escocia recurrieron al resello de
los reales de a ocho asignándoles un valor que fluctuaba entre 4 chelines y
6 peniques, creando as el bank dollar. En Brasil Para remediar la escasez de
numerario, el rey Juan IV de Portugal (1640-1656) permitió la circulación de
reales de a ocho y de a cuatro hispanoamericanos con un valor de
cuatrocientos ochenta y de doscientos cuarenta reis, respectivamente, los
que se punzonaron con una corona de encina. Al terminar al siglo XVII y
principiar el XVIII se instalaron las Casas de Moneda de Río de Janeiro,
Bahía y Pernanbuco, cuyas producciones no desplazaron por completo a la
moneda mexicana, que solamente recibió un nuevo resello a revaluarse la
moneda. En el primer cuarto del siglo XIX se encuentran monedas
brasileñas reselladas o estampadas sobre reales de a ocho de Carlos IV y
Fernando VII, porque le era difícil a ese país acuñar plata de sus minas
debido al control que ejercía la Gran Bretaña sobre las minas brasileñas. En
Estados Unidos Durante la Guerra de Independencia de los Estados Unidos,
el Congreso emitió billetes de banco pagaderos en Spanish milled dollars
(que es como en Norteamérica se llamaba indistintamente a las monedas
españolas e hispanoamericanas) o en su valor en oro y plata; también
dispuso que las letras de cambio contra el Congreso debían pagarse en
pesos. Lograda su independencia, los Estados Unidos se vieron en la
necesidad de crear una moneda nacional y, así, por disposición del 6 de
julio de 1785, se decidió que la unidad monetaria sería el peso mexicano,
que se denominaría dólar. El dólar propiamente no se comenzó a acuñar
hasta el 2 de abril de 1792, año en que se creó una casa de moneda. A pesar
de contar ya con una moneda nacional, el Congreso de los Estados Unidos
declaró al peso mexicano, en 1793, medio legal de pago (no así la moneda
fraccionaria; pero ésta continuó circulando juntamente con la fraccionaria
española y norteamericana); diversas leyes refrendaron esta disposición
hasta que el 21 de febrero de 1857 se prohibió el empleo de moneda
extranjera. Pesos del México Independiente Desaparecidas las piezas
coloniales, las monedas del México republicano continuaron dominando en
los Estados Unidos. Ambos pesos, el colonial y el del México independiente,
fueron muy empleados por los capitanes de buques norteamericanos para
el comercio de esclavos y para adquirir los grandes cargamentos de seda
que se consumían en los Estados Unidos. También el oro mexicano circuló
en Norteamérica, desde las monedas regulares de Felipe V, hasta las de
Fernando VII, incluyendo las provisionales de Guadalajara, las de Iturbide y
las de águila de perfil de la República. Estas piezas fueron de circulación
legal en los Estados Unidos por disposición de 1834. El peso mexicano
circuló libremente en otras partes de América como las Antillas Españolas;
en Canadá, en que dejó de ser medio legal de pago en 1858, y en Guatemala,
en que, por decreto de 23 de mayo de 1811, se había hecho de circulación
legal, juntamente con las monedas de Chile, Perú y Venezuela.
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