ORO Y PLATA INTERNACIONAL S.A.

Aumenta el número
de buscadores de oro
en Alaska

13/05/08. GIRDWOOD, Alaska, EE.UU.—La nieve todavía llega a las rodillas a
quienes remontan las riberas del Crow Creek, en cuyas aguas semiheladas
se ven hombres agachados con agua hasta el pecho en medio del frío que
todo lo invade.

Pero para Mike Telgenhoff y sus compañeros, es un día propicio para
buscar oro.

"Nos conviene el invierno porque el riachuelo está poco profundo", explicó
Telgenhoff, vestido con un sombrero de cuero empapado y un traje
impermeable. "He ganado mucho dinero aquí pero también he gastado
mucho. Uno no se hace rico haciendo esto".

Pero con los precios del oro cerca de un récord absoluto de 900 dólares la
onza y la economía nacional deprimida, Alaska anticipa que cada vez vendrá
más gente a los confines del continente en busca de oro.

Talgenhoff y otros dos mineros habitualmente están solos en este estrecho
valle al sudeste de Anchorage después del congelamiento invernal. Pero
una vez que llega el deshielo de primavera, anticipan ver a unos cuantos
exploradores más.

La afiliación a clubes de búsqueda de oro está aumentando a nivel nacional,
junto con la venta de detectores de metales y otros equipos de exploración
minera a pequeña escala. Una exhibición organizada recientemente por la
Asociación Estadounidense de Cateadores de Oro en el condado de
Orange, California, ejemplificó la tendencia.

"He visto más gente salir con detectores de metales y cedazos de minero
que lo que puedo recordar en mucho tiempo", observó Ken Rucker, gerente
general de la asociación de 45.000 miembros. "Esos 900 dólares realmente
están motivando a la gente".

El grupo ha recibido centenares de llamados y mensajes de correo
electrónico de buscadores de oro en ciernes. Está aumentando el número
de afiliados, y el número de renovaciones al cierre del 2007 fue el doble que
un año antes, dijo Brandon Johnson, director de operaciones. Como
consecuencia, la asociación se prepara para contratar más personal.

Los inversionistas típicamente se vuelcan por el oro en momentos de
inestabilidad política y económica. La declinación del dólar, la amenaza de
una recesión, la inestabilidad en el oriente medio y los crecientes precios del
petróleo han elevado el atractivo del metal precioso como inversión segura.

El creciente interés no se acerca siquiera a la famosa fiebre del oro del siglo
XIX en California, Alaka y el territorio de Yukón en Canadá. Esos buscadores
de antaño han sido reemplazados desde hace mucho por trabajadores de
temporada y retirados.

Unas 150 familias en Alaska viven del oro que encuentran, según
funcionarios estatales. Pero los cateadores veteranos dicen que la minería a
pequeña escala es generalmente imprevisible, dura de llevar a cabo y poco
lucrativa.

"Es trabajo duro", comentó Steve Harschbach, propietario de Alaska Mining
and Diving, una tienda de suministros de minería en Anchorage. "Conocí a
un tipo en Nome al que le iba muy pero muy bien, pero era como un azadón
humano. El individuo podía palear el día entero".

Los clubes de minería son populares entre los aficionados que quieren
evitar el papeleo y cuotas que hay que pagar para formalizar la actividad.
Los grupos han convenido varios acuerdos a lo largo de los años que
permiten a los miembros excavar en tierras del gobierno o privadas.

"Es sensacional ir y encontrar quizás un poquito y disfrutar de estar al
contacto con la naturaleza", comentó Rick Segebrecht, un plomero de
Oregon, Wisconsin, que empezó a buscar oro hace cinco años. "Y siempre
queda la oportunidad de que, cada vez que uno va, pueda encontrar la
fortuna".

La Asociación de Cateadores de Oro, el mayor grupo de su tipo en el país,
permite que sus miembros operen dragas y cedazos para buscar oro. O
también pueden pasarse un día buscando en cientos de miles de acres
(hectáreas) en Estados Unidos y Canadá.

Otro club llamado The New 49ers en el antiguo campamento minero de
Happy Camp, California, tiene acceso a 112 kilómetros (70 millas) de
solicitudes de reivindicación minera federal a lo largo del río Klamath.

"Ese es casi el único modo de meterse en minería debido a que existen
demasiados pasos burocráticos", dijo el presidente de New 49ers, Dave
McCracken. "Nosotros nos encargamos de todos los aspectos legales y
políticos de esta actividad".

El individuo que quiera hacer una reclamación debe cumplir una serie de
regulaciones estatales o federales para establecer los derechos minerales,
además de adherir a la Ley del Agua Pura y otras protecciones ambientales.

En Alaska, el estado sigue haciendo cumplir una ley del siglo XIX que
requiere a los cateadores marcar las cuatro esquinas de cada parcela con
un poste. Harschbach, que tiene varias reclamaciones en el interior del
estado, dijo que él y otros mineros serios usan el Sistema de
Posicionamiento Global (GPS) para precisar su territorio. Mapas incluidos en
cibersitios del gobierno indican los sectores ocupados.

Funcionarios estatales dijeron que sus datos indican un aumento reciente
en la minería de oro. Ultimamente, el número de reclamaciones
abandonadas ha bajado significativamente, y el número de permisos
extendidos a pequeños mineros ha subido paulatinamente de 233 en el 2002
a 315 en el 2007.

Aun así, la era del minero de oro autosuficiente parece cosa del pasado.

"Es más un estilo de vida que otra cosa", observó Rick Frederickson, jefe
interino de la sección de minería en el Departamento de Recursos Naturales.
"Muchos de estos individuos tienen bastante edad, y no veo a muchos
jóvenes que quieran hacer eso para ganarse la vida".
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