ORO Y PLATA INTERNACIONAL S.A.
Helado norte Canadá, paraíso para
extracción diamantes

MINA DIAVIK, Canadá (Reuters) - Otrora un centro de la extracción de oro, el
lejano norte de Canadá ahora está desenterrando riquezas de un material
precioso diferente: los diamantes.

En la mina Diavik, a apenas 200 kilómetros al sur del Círculo Artico, un cráter
de 200 metros de profundidad que perfora una helada tundra blanca
produce algunos de los yacimientos de diamantes más puros conocidos.

"Se encuentran entre las tres mejores tuberías del mundo, por su valor por
tonelada," dijo el portavoz Tom Hoefer sobre las tuberías de kimberlita
-columnas verticales de roca que contienen diamante- sobre las que la mina
actualmente está trabajando.

Hoefer relata una historia -cierta, según dice- de un taladro que fue retirado
del suelo con un diamante de proporciones considerables atascado justo en
la mecha.

Esto dista mucho de la fiebre del oro de Klondike en el vecino territorio de
Yukón, que atrajo a decenas de miles de buscadores en el transcurso de
tres años a partir de 1896.

La mina de Diavik está ubicada en una isla de Lac de Gras, una lago de hielo
de los Territorios del Noroeste. En el lago se construyó un dique y fue
parcialmente vaciado para abrir acceso al mineral ferroso que está debajo.

La electricidad es generada en la obra y los suministros son transportados a
lo largo de una carretera de hielo que está habilitada apenas 10 semanas al
año. Las temperaturas son tan bajas que los ejes de los camiones pueden
repentinamente volverse quebradizos y romperse.

Pero el resultado vale los retos y costos. La mina produce claras piedras
blancas de joyería en lugar de calidad industrial y rinden aproximadamente
tres quilates por cada tonelada, tres veces el promedio del sector.

El año pasado produjo 11,9 millones de quilates, aproximadamente el 10 por
ciento de la producción mundial y un poco más de un tercio de la anual de la
mina Argyle de Rio en Australia, la mayor productora por volumen.

El capital total y el gasto operacional de la mina han alcanzado los 3.200
millones de dólares, incluyendo 563 millones para una expansión
subterránea que debería mantenerla en funcionamiento más allá del 2020.
Se espera que una segunda excavación comience pronto a producir
diamantes.

La mina es operada por una subsidiaria de Rio Tinto, que comercializa el 60
por ciento de la recaudación, mientras que Harry Winston Diamond,
poseedor del 40 por ciento, comercia el resto.

ALTA SEGURIDAD

En un primer vistazo, la presencia de diamantes en la mina parecería ser un
mito. La kimberlita extraída apenas tiene una parte por millón de diamante, y
las etapas finales de la planta de procesamiento son secretas. Los pocos
trabajadores a los que se les permite el ingreso son acompañados por
guardias.

Los visitantes y los operarios son sometidos a una verificación de
seguridad estilo aeroportuario al entrar y salir, buscando drogas y alcohol
contrabandeado al ingreso, y diamantes en la salida.

Tras la inspección, el lugar tiene todas las comodidades de un hogar, con
habitaciones simples para los mineros, un gimnasio cubierto y una pista de
atletismo, y abundantes actividades extracurriculares para los trabajadores,
quienes pasan dos semanas por vez viviendo en la mina.

"Es como estar en un crucero," comentó Marion Evans, quien trabaja en las
instalaciones de educación para adultos en la mina, diseñada para darles a
los empleados una ayuda en forma de capacitación para mejores puestos.

Sobre el dique de la mina sur de 700 metros de ancho, las temperaturas de
37 grados centígrados bajo cero se sienten 20 grados más frías cuando
sopla el viento. La exposición de cualquier parte de la piel produce un dolor
insoportable.

Doscientos metros hacia abajo, camiones de volteo de 7 metros de alto
sacan cargas de 250 toneladas de kimberlita por una carretera sinuosa hacia
la planta de procesamiento.

A la distancia, un camión de transporte se acerca por la superficie helada de
Lac de Gras, terminando su recorrido de 360 kilómetros carretera helada
arriba desde Yellowknife, la capital del territorio.

Junto a la cercana mina Ekati de BHP, Diavik ha sido una joya de la corona
de la industria canadiense.

El descubrimiento inicial de diamantes en torno al lago a comienzos de la
década de 1990 provocó una corrida de concesiones en el norte, que resultó
en la inauguración de hasta ahora cuatro minas, incluidas la pequeña
Jericho de Tahera Diamond y Snap Lake de De Beers Canada.

El crecimiento de la industria canadiense, encabezado por BHP y Rio, ha
ayudado a reducir el dominio del líder de la industria De Beers.

Pero últimamente el camino se ha llenado de baches.

Un invierno anormalmente caluroso en 2006 acortó la temporada de
apertura de la carretera de suministro, dando lugar a falta de equipamiento y
combustible, mientras que el alza del dólar canadiense aumentó los gastos
en una época en la que los precios del diamante en bruto no han podido
mantenerse en alto.

Los precios del diamante han aumentado, pero no como el crecimiento de
materias primas como el oro.

En enero, Jericho se vio forzada a buscar protección de entidades de
crédito después de volverse insolvente y desde entonces detuvo las
operaciones mineras. De Beers, mientras tanto, redujo sus activos mineros
canadienses por casi 1.000 millones de dólares.

Sin embargo, en Diavik el plan es seguir construyendo la mina subterránea y
encontrar la forma de extraer del lugar una cuarta parte de mineral, que se
encuentra en aguas demasiado profundas para usar un sistema de diques.

"Es difícil encontrar diamantes. Se debe invertir mucho dinero en ellos,"
admitió Hoefer.
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