ORO Y PLATA INTERNACIONAL S.A.
El cuento de la piedra preciosa

18/03/08. En su mensaje para la cuaresma de este año, el Papa Benedicto
XVI nos recuerda que es un tiempo para «entrenarnos» espiritualmente
mediante la práctica de la limosna.

De esa manera podemos crecer en la caridad y reconocer en los pobres a
Cristo mismo.

Hay un breve y bellísimo cuento hindú de un peregrino bueno que después
de un día de travesía se quedó a pasar la noche debajo de un árbol en un
bosque.

Cuando dormía plácidamente, en la más profunda oscuridad, lo despertó
alguien que le gritaba violentamente:

-¡La piedra! ¡La piedra!, dame la piedra preciosa, peregrino.

El peregrino se levantó, y le dijo al hombre que le gritaba:

-¿Qué quieres, hermano?

-La piedra que traes escondida. La noche pasada -le dijo el hombre con voz
agitada- tuve un sueño en el que se me reveló que si venía aquí esta noche
encontraría a un peregrino con una gran piedra preciosa.

De ti podría conseguir una gran riqueza. Por ello quiero que me la des y así
volverme rico para siempre.

El peregrino tranquilamente buscó en su bolsa y le dio pacíficamente una
gran piedra preciosa diciéndole:

-Tranquilízate. Hoy la encontré en un bosque cerca del río. Puedes quedarte
con ella y vete en paz.

El desconocido se desconcertó ante la actitud del peregrino, agarró la
piedra y se marchó corriendo a su casa.

Al llegar, abrió su mano, y no podía creer lo que veía: poseía un enorme
diamante. Durante toda la noche no pudo dormir.

A la mañana siguiente, apenas amaneció, volvió corriendo al lugar donde
había dejado al peregrino a quien encontró dormido con gran tranquilidad.

Lo despertó y le dijo:

-No he podido dormir toda la noche pensando en la paz con que me diste la
joya. Ahora comprendo que el tesoro que puedo obtener de ti no es la joya.

Dame, por favor, la riqueza que te permite desprenderte con tanta facilidad
de un diamante.

Para pensar

El desprenderse de algo ya implica vivir la pobreza, pero si además es para
favorecer a alguien, entonces vivimos la caridad con el prójimo.

En ocasiones nos podemos apegar a algunos bienes, como dice el Papa en
su mensaje: “Cuán fuerte es la seducción de las riquezas materiales y cuán
tajante tiene que ser nuestra decisión de no idolatrarlas, lo afirma Jesús de
manera perentoria: «No podéis servir a Dios y al dinero» (Lc 16,13).

La limosna nos ayuda a vencer esta constante tentación, educándonos a
socorrer al prójimo en sus necesidades y a compartir con los demás lo que
poseemos por bondad divina”.

Tiene más el que no requiere nada que el que teniendo, siempre está en
desasosiego por tener más.

Para vivir

Estos días podemos revisar si no podríamos ayudar a nuestros semejantes
con algo.

Y no necesariamente con algo que nos sobre, sino que ese algo cubra una
necesidad de nuestro prójimo.

Además, la Escritura nos enseña que hay mayor felicidad en dar que en
recibir (Hch 20,35).

Como nos dice el Papa, cuando actuamos con amor expresamos la verdad
de nuestro ser: en efecto, no hemos sido creados para nosotros mismos,
sino para Dios y para los hermanos (cf. 2Cor 5,15).

Por eso al dar experimentamos una satisfacción interior y una gran alegría.
El Padre celestial recompensa siempre nuestras limosnas con su alegría.
Home
Sucursales
Invierta en
Oro y Plata
Contactenos
Cotizacion Oro
Cotizacion Plata
Cotizacion Dolar
Cotizaciones
Compra-Venta
Noticias
English
Joyeria
Swarovski