ORO Y PLATA INTERNACIONAL S.A.
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Regresa la fiebre del oro
La alta cotización de este metal precioso sigue atrayendo
la atención de consumidores e inversionistas
5/02/08. Poco después de que el precio del oro alcanzara la semana pasada
un nuevo récord de 929 dólares la onza, Ana Castañeda, residente de Los
Ángeles, deambulaba por varias de las tiendas de la calle Broadway, en el
centro de la ciudad, en busca del mejor precio para su pequeño botín de
aretes y pulseras.
"No es gran cosa, en unos sitios me han dicho que podrían darme 60
dólares, en el que más poco más de 70, pero no sé si vender o empeñar",
dice Castañeda, comentando que está pasando una mala racha económica
porque le deben dinero en su empleo como limpiadora de casas.
Una de las vendedoras de Golden Rose Jewelry Inc., en 556 S. Broadway,
explica que actualmente están comprando el oro para fundir a unos ocho
dólares el gramo (de 18 quilates), mientras que hace unas semanas se
pagaba a cuatro.
Sin embargo, en Dave Tipp, una casa de empeño a menos de dos cuadras
en la misma calle, indican que este tipo de actividad no se ve afectada por la
subida del oro.
"Seguimos pagando en torno a dos dólares por gramo", explican las
hermanas Azucena y Carla Brambila, al frente del departamento de
préstamos de dicho establecimiento, indicando que en torno al 80% de los
artículos empeñados es posteriormente rescatado por sus propietarios.
Pero la alta cotización del oro está también despertando el interés de los
inversionistas.
"No hace falta ser rico, se puede invertir cualquier cantidad, aunque por
encima de los mil dólares el comprador se ahorra el impuesto de venta",
explica Alex Sánchez, experto de California Numismatic Investments, en
Inglewood, indicando que a partir de esa cantidad es considerado
legalmente como una inversión, mientras que por debajo es una venta
minorista, según las regulaciones de California.
Sánchez, quien atiende a los clientes que prefieren hablar en español,
comenta que existe una larga tradición de invertir en oro en muchos países
latinoamericanos, por tratarse de un bien tangible y e históricamente
arraigado a las culturas de estos países.
"Ahora con la subida mucha más gente está interesada en comprar", indica
Sánchez, comentando que el oro se ha apreciado en un 31% en el último
año y en torno al 100% en los últimos seis años.
"Todo parece indicar que va a seguir subiendo", dice Sánchez, comentando
que la sacudida en el sector inmobiliario y bancario está haciendo a muchos
inversionistas volver a un bien tradicional como el oro.
Aunque desde el Departamento de Asuntos del Consumidor de California
informan que no se han registrado fraudes ligados al creciente valor del oro,
Mark Albarian, presidente de Goldline Internacional Inc., en Santa Mónica,
quien desde 1960 se dedica a la inversión en metales preciosos, advierte
que las fases de subida como la actual suelen atraer tanto a especuladores
nuevos en el negocio como a los que no tienen demasiados escrúpulos.
"Los consumidores deben verificar con qué tipo de profesional o empresa
están tratando", dice Albarian, quien compara la situación actual con la que
se dio durante el boom en el mercado de bienes raíces, cuando se
incorporaron al mercado numerosos agentes inmobiliarios e hipotecarios
con el señuelo de hacer dinero fácil aprovechando la situación del mercado.
Goldkit, un servicio de compra de oro de la compañía Lippincott LLC, que
lleva operando desde 1990, garantiza el envío de dinero una vez recibido
por correo el oro que el consumidor quiera vender. Sin embargo, el precio
no aparece listado en su página web.
"Es simplemente porque creaba mucha confusión, dado que es difícil dar un
valoración fiable hasta ver la joya o pieza enviada", comenta Roy Killgore,
director de mercadeo de Goldkit, quien dice que aunque los clientes tienen
10 días para retornar el dinero recibido si no están de acuerdo con la
transacción, más del 90% queda satisfecho con lo que recibe.
No obstante, Killgore explica que el precio por el oro no está sujeto a
regulación, sino que "legalmente queda a nuestro criterio establecer lo que
queremos pagar, del mismo modo que el cliente decide si vendernos a
nosotros o a los muchos competidores existentes".
Sin embargo, informarse de antemano da sus resultados, ya que según
Juliette Sarduy, quien está al frente de compras de oro en Goldkit, los
clientes que solicitan previamente que se les avise con la tasación antes de
hacer el envío reciben de entrada un mejor precio.
"Esos son clientes más conscientes del valor de sus piezas", dice Sarduy a
modo de explicación, indicando que el precio mínimo que pagan es de tres
dólares por el peso equivalente a una moneda de un centavo (1.5 gramos).
Pero además de quienes compran y venden, los altos precios del oro están
animando a más gente a encontrarlo "al viejo estilo" —aunque con algunos
adelantos tecnológicos— que se dio durante la llamada Fiebre del Oro, a
mediados del siglo XIX en el oeste americano.
"No debe emprenderse como una actividad para hacerse rico, pero todavía
hay personas que viven de ello", dice Walter Eason Jr., director para
California de Gold Prospectors, una asociación de buscadores de oro a la
que pertenecen unos 40 mil miembros en todo el país.
Eason explica que por los 67 dólares que anualmente cuesta la membresía
(79.50 la primera vez, debido al equipo inicial que se recibe) los miembros
adquieren el derecho a buscar oro en determinadas áreas sobre las que la
asociación obtiene el permiso o leasing necesario.
"Mucha gente guarda el oro que encuentra, pero con los precios actuales y
las previsiones de que sigan al alza, posiblemente cada vez sean más los
que quieran venderlo", dice Eason.