ORO Y PLATA INTERNACIONAL S.A.
El desencanto con los mercados
impulsa una fiebre del oro

Los gestores de fondos compran el metal para protegerse de
un alza de la inflación y una posible recesión

1/02/08. A medida que la inflación ha aumentado y los mercados bursátiles
han caído, los inversionistas se han refugiado en el oro, llevando a este
metal a batir nuevos récords. Desde mediados de agosto, los futuros de oro
en Nueva York han subido un 42% cerrando en US$ 927,10 por onza troy el
lunes y en US$ 932,5 el jueves.

Históricamente, los compradores más entusiastas de este metal han sido
aquellos que temen las catástrofes financieras, en lugares como India en
donde no siempre se puede confiar en los bancos y la moneda puede ser
inestable.

Hoy, una clase completamente diferente está impulsando el auge del oro:
los inversionistas tradicionales y los gestores de fondos occidentales que
antes desdeñaban el metal. La esperanza es que el oro en sus portafolios
atenúe los golpes de la inflación, una posible recesión en Estados Unidos y
los oscilantes precios de las acciones. "Lo que hemos visto en los últimos
años es un cambio fundamental en la actitud hacia los mercados de oro",
por parte de los inversionistas occidentales, dice Paul Walker, presidente
ejecutivo de la firma londinense de investigación sobre metales preciosos
GFMS.

Los inversionistas están apostando a lo que por mucho tiempo fue un
pésimo negocio. Después de llegar a US$ 847 la onza en enero de 1980, los
futuros del oro cayeron durante casi 20 años, llegando a US$ 253 en agosto
de 1999, una caída de 70%. El oro se mantuvo en ese rango hasta 2001.
Desde entonces, los precios se han más que triplicado y el oro se demoró
hasta este año para superar el máximo de 1980.

El metal precioso ha sido una mala cobertura contra la inflación. Para
mantener el ritmo con la inflación desde 1980, los precios futuros del oro
tendrían hoy que estar por encima de los US$ 2228. Algunos consideran
esto como una señal de que el oro tiene amplio espacio para crecer y
predicen que superará la marca de los US$ 1000 este año.

El renovado brillo del oro muestra hasta qué punto la inquietud ha
reemplazado al optimismo desde 2000. Los años 90 marcaron un período de
esperanza por la revolución tecnológica, el declive de la inflación y un flujo
más libre del dinero.

Hoy, el optimismo es nublado por el terrorismo, la guerra en Irak, la caída del
prestigio de EE.UU., una burbuja tecnológica seguida de una burbuja
inmobiliaria y el ascenso de China e India a la categoría de gigantes
económicos.

La predilección de los inversionistas por el oro tal vez refleje la pérdida de
su fe en el sistema financiero estadounidense y en la fortaleza del dólar, que
históricamente han sido las creencias más arraigadas, a medida que la
debacle inmobiliaria se extiende por EE.UU.

Una ventaja del oro, opina Marc Stern, director de inversiones de Bessemer
Trust, una institución de Nueva York que gestiona US$ 52.000 millones para
familias adineradas, es que no es regulado por un banco central que podría
estar tentado a emitir dinero y, de esa forma, devaluarlo. "El oro no tiene una
política, el oro no tiene un banco central, el oro no tiene una prensa para
imprimir dinero", dijo, agregando que "es una especie de seguro".

Mayor demanda



También se ha especulado que los precios del oro se han beneficiado de la
dificultad para hallar nuevos depósitos del metal, y la probabilidad de que la
demanda en los países en desarrollo se incremente a medida que las
poblaciones se vuelvan más acaudaladas.

Se cree que entre los grandes defensores del metal dorado figuran los
fondos soberanos de China, Rusia y Medio Oriente que buscan
diversificarse y capear la tormenta del mercado.

El actual auge del oro tiene su origen en el mercado a la baja de principios
de 2000 a octubre de 2002, en el cual muchos inversionistas comenzaron a
buscar lo que llaman "activos no correlacionados", es decir, inversiones
que no sigan la pauta marcada por las acciones o los bonos, sino que
marchaban su propio ritmo. Los inversionistas pusieron su dinero en
lugares como los bienes raíces, la madera, los fondos de capital privado, los
fondos de cobertura, materias primas industriales y el oro.

Los fondos cotizados y otros instrumentos que siguen el valor del oro han
hecho que sea sencillo para los gestores de fondos invertir en una materia
prima engorrosa de manejar. En el pasado, los inversionistas tenían que
comprar barras, monedas, futuros o acciones en compañías mineras. Ahora,
pueden comprar oro con tanta facilidad como las acciones.
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